Materia y espíritu

El director alemán Heiner Goebbels presenta su versión de De Materie, por primera vez en el Teatro Colón.

"....Menos un espectáculo a gran escala que un concierto escénico con secciones independientes, en esta versión de De Materie Heiner Goebbels, uno de los artistas y compositores más personales del avant-garde, hará en su rol de director de escena un aumento exponencial de su propuesta, por la amplitud del elenco y el espacio escénico. “Tuve un temprano acercamiento a Andriessen durante los años 70 con una banda callejera de contenido social, De Volharding, que me inspiró a armar el colectivo The Socalled Leftradical Brassband”, cuenta a Ñ el alemán, a un año de su debut en el Teatro Colón con su instalación Stifters Dinge.

Ese acercamiento lo alentó a distanciarse de la versión original, estrenada por Robert Wilson en 1989. “Imaginé una escenografía que parte de la distinción entre los cuatro actos y de las estrategias compositivas de Andriessen. Como resultado, la orquesta es la protagonista.” Goebbels destaca por amalgamar su arte a la literatura. La mayoría de sus obras parte de textos para imaginar escenarios visuales y/o musicales, ya sean los escritos del místico Adalbert Stifter en Stifters Dinge, las obras para radio de Heiner Müller en la elefantiásica y ecléctica Hörstücke, o textos de Alain Robbe- Grillet en La Jalousie. En su trabajo con De Materie, distingue la imaginación de Andriessen. “Aparte del complejo tema del espíritu y la materia, la clave de esta ópera es que cada parte constituye un acto independiente, tanto en foco como en estilo musical. Es la reducción radical de la complejidad musical lo que hace de esta música materia en sí misma, y no tan sólo un conjunto de ideas”, explica.

Para Goebbels, De Materie no sólo es la más radical e interesante de las óperas de Andriessen sino que abre la ventana hacia donde la ópera contemporánea debería ir. “A menudo, la llamo una transformación copernicana de la ópera, porque las personas relegan el centro escénico a la materia y a fuerzas que el hombre no controla y debe respetar. Con su instrumentación, su rechazo a una historia de amor, a una narración lineal y a una identificación con los protagonistas, es aún, treinta años después, incompatible con la escena operística y su subestimación de la audiencia. La obra continuará siendo relegada, aunque su música es grandiosa”.

Jorge Luis Fernandez
Clarin (AR), 28 February 2017